Tantas veces lo había soñado, que ese día me parecía tan raro lo que estaba viviendo, pero a pesar de todo lo disfrutaba al máximo.
Iba de compras, como siempre lo había querido hacer, con amigas, juntando las prendas que se me pasaran por la mente que me gustaran, poniéndolas en el carro. Fuimos a almorzar a fuera, y luego fuimos a un café. Era todo raro, mis amigas de siempre, parecía que estaban en la misma situación que yo, viviendo algo que no era asi. Llegué a casa, y había notado un cambio, mi habitación no estaba como yo la había dejado el día anterior, y mis acolchados eran muy diferentes, pero en fin.. eran acolchonaditos y abrigados. En ese momento nada me importó, seguí con mi vida como si hubiese vivido toda mi vida así. Ese día había salido temprano del colegio, y cuando llegué a casa mamá no estaba, pensé que se había ido a hacer las compras de siempre.
Después de tanta espera, mamá llegó a casa al fin. Bajé como nunca muy contenta, iba a saludarla, siempre lo hacía ella cuando yo llegaba del colegio, abriéndome la puerta muy contenta por mi llegada y preguntándome como había sido mi día. Pero ese día fue algo diferente, mamá no se preocupó en mi llegada, ni en mi día, estaba algo fría. Siempre había querido tenerlo todo y ese día tenía todo lo que quería e imaginaba, volví a mi habitación un poco desorientada, preguntándome qué era lo que había pasado, que estaba todo dado vueltas. Siempre recibía el cariño de mi familia, pero ese día no, ese día todos estaban ocupados en sus cosas, en cada uno de sus trabajos como si fueran prioridad en casa. Ese día entre lágrimas, lo único que deseaba era tener una familia que pueda escucharte, que sepa entregarte un poco de cariño, y me preguntaba dónde había quedado todo ese lazo.
Después de todo ese mal estar, pude despertar y sentí un gran alivio al saber que todo había sido un sueño.
Fuí rápido a buscar a mi madre, y le dí un beso en su mejilla, ella muy contenta me abrazó diciéndome como siempre lo mucho que me quería a mis hermanos y a mi. Ese día me di cuenta, que por más que tenga todo lo que imagine, no sirve de nada si no tengo con quién compartirlo, y que quizás no tenía todo lo que quería, pero teniendo un poco de amor, lo tenía todo.